Inmensamente apreciado en nuestra comunidad de jugadores, nuestro amigo venezolano Johnny Urdaneta usó el seudónimo “Matusalén” como autor de su relato para la pasada edición de Lexicuentos y su obra es un maravilloso relato en el tiempo desde sus inicios en el juego de las palabras cruzadas y su trayectoria luego de debutar en las eliminatorias en 1997 del primer torneo mundial de Scrabble®. ¡Gracias, Johnny!
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Juventud, divino tesoro. En esa etapa de mi vida, comencé a “jugar” Scrabble® en partidas familiares, con mi hermana y algunos primos. Se aceptaba cualquier palabra: símbolos químicos, nombres propios, etcétera. “-¿Qué palabra es esa?, -Eso vale porque se la escuché a mi abuelita”.
El Pequeño Larousse era nuestro juez, no usábamos reloj ni bolsa para meter las fichas (estas se colocaban boca abajo en la caja azul del juego, las movíamos como en el dominó). Una partida era interminable… si comenzábamos en la noche, la terminábamos al siguiente día, hasta que se terminaran las fichas -¡paciencia!- y estas debían estar pulcras para no identificarlas al tomarlas, ¡suspicacia!
El juego usado era Made in USA, 1948; traía una K y una W (todavía lo conservo). Y así jugábamos. Las letras y los atriles eran de madera oscura, 104 fichas en total, 102 letras (42 vocales y 60 consonantes) y dos comodines, sus valores eran algo diferentes al juego actual.
Me gustó jugar, lo hacía bastante bien. Pasó un tiempo, quizás año y medio jugando entre familiares y dejamos de jugar por compromisos en los inicios de los estudios universitarios. Así pasaron 30 años… ya no tan joven el gusanillo del Scrabble® estaba en mi mente.
En mi otra juventud, en 1997, una gran alegría sentí al ver en un periódico una invitación: “Primer Torneo Nacional de Scrabble® En Español”, “¡esto es lo mío!”, me dije, y sin perder tiempo me inscribí para participar. Éramos 200 jugadores, el torneo duró dos días, y las primeras partidas se hacían de cuatro jugadores en cada mesa. Luego, al siguiente día, los clasificados lo hacíamos en pareja, tal como se hace actualmente. El resultado de ese torneo me brindó un noveno lugar y me satisfizo estar en el Top 10; se premió hasta el décimo. En esos torneos, el director-jefe de la mesa técnica para verificar la validez de las palabras impugnadas era una profesora versada en el idioma español y basada en el diccionario de la Real Academia Española.
Los dos primeros lugares del torneo correspondieron a los jugadores que participaron en el primer Mundial, celebrado en la capital de la madre patria, para enfrentarse con los mejores clasificados de cada país.
Al siguiente año, en la prensa vi anunciada la invitación: “Segundo Torneo Nacional de Scrabble® en Español”, para seleccionar jugadores que participarían en el Mundial de 1998, a realizarse en México. A partir de este torneo, en Venezuela hicimos contacto para practicar, a formarnos como verdaderos jugadores, preparándonos, aprendiendo, reuniéndonos para los subsiguientes torneos, que cada año esperábamos ansiosos la invitación. De esos encuentros para jugar surgió la formación de grupos, que se transformaron en clubes de Scrabble® y se hicieron encuentros programados semanales, quincenales y mensuales.
Más adelante, deseosos por asistir a un Mundial, un grupo de jugadores, amigos y familiares viajamos como acompañantes, apoyando a la delegación al Mundial México 2003. Estando reunidos los organizadores y los jugadores, en un salón del hotel donde se realizaría el torneo se abrieron tres cupos, por sorteo. Mi país fue seleccionado y fui asignado por ser el primer suplente en la lista, pudiendo así, participar en un Mundial. Desde ese entonces, he asistido a 14 torneos mundiales. Mis mejores posiciones han sido los puestos 13 y 15, o sea, en el Top 20; otras veces Top 30, 40 y 50… el nivel de competición es fuerte.
Para poder estar a la altura, a nivel mundial, y jugar contra los mejores de cada país, había que prepararse: mi “juventud” tenía que aprender más sobre el Scrabble®, ¿cómo?, leyendo libros como “La etimología latina del español”, “Manual práctico para estimular y potenciar la memoria”, “Gramática de la lengua española” y “Los verbos españoles”, entre otros. Ejercicios haciendo anagramas de cuanta palabra se consigue ante los ojos, haciendo listas de verbos, árboles, colores, animales -sus críos y sus voces-, deportes, meses, títulos nobiliarios y de cortesía, objetos, frases, palabras compuestas; ojeando y hojeando el diccionario, etc.
Además de las palabras que aprender, hay que establecer estrategias: al inicio y al final de las partidas, si vas ganando o perdiendo, cómo remontar una partida, cómo ligar, que al sacar letras de la bolsa formemos las que ayuden a formar una palabra de gran valor, o sacar un ansiado comodín, además hay que aprender a computar las letras que van saliendo, muy útil, no solo para un final cerrado.
Son muchas las palabras por aprender, hasta palabras que no utilizamos corrientemente, o casi nunca. Por ejemplo, me dio placer saber que “El jaquero se compone del forzal, las guardillas y las púas”, dicho de otra forma, es “El peine se compone de una banda de donde salen las púas que resguardan a los dientes”.
Quién no se extrañaría, como me pasó a mí, de ver en el diccionario maquech, nomparell… terminadas en dígrafos actualmente eliminados, la ch y la ll, o ver palabras que comienzan con dos consonantes no comunes, cnidario, gnomón, mbayá… actualmente parecerán normales, ¿pero para un novato?
Todos esos estudios, aprendizajes y análisis han servido para mantenerme en los “primeros lugares”, viajar y reencontrarme amistosamente año tras año con jugadores de otros países y de diferentes niveles de juego, pero, ¿cómo llegar a ser una estrella en el juego?, es un reto, es algo que cuesta conseguir, pero hay que seguir adelante, es un juego para todas las edades, mantenerse mientras el cuerpo y la mente aguanten, disfrutar del juego.
Nuestro idioma español es muy interesante, nos llena de sorpresas. Jugar, hasta la juventud prolongada, divino tesoro.
Lexicuentos es una iniciativa de Palabras en Juego para fomentar la escritura de historias en torno al juego de las palabras cruzadas.
Palabras en Juego te invita a enviar tus relatos al concurso Lexicuentos 2026 y te recomienda releer…
Mbayá (en Palabras de origen guaraní)


























