De ajenjos y ratafías

El mundo de los licores es amplio, recorre distintas geografías e incorpora diversos ingredientes en la preparación de estas bebidas; hoy nos decantamos por algunas plantas, frutas y especies. 

La sidra o sagardúa (en el País Vasco) se produce a partir de la fermentación de la manzana, específicamente. El calvados es un aguardiente de sidra que toma el nombre de la localidad francesa donde se creó, al igual que el pisco, que es de Perú y se elabora con uva. El hipocrás tuvo su auge en la Edad Media y combinaba vino con frutas y otros ingredientes. 

Otros licores cuyo nombre es su ingrediente principal son la murtilla (planta chilena) y el marrasquino, que es una cereza italiana muy común en la preparación de postres. Asimismo, el rosolí o resolí contiene aguardiente, canela y otras especies aromáticas. La ratafía lleva cerezas y es una variedad de rosolí; el pacharán incluye en su preparación la endrina (cerezo silvestre) y se produce en Navarra, España. 

Por último, de la planta de ajenjo, absintio, alosna, asenjo, asensio o doncel, combinada con otras hierbas, se obtenía un licor amargo (ajenjo o absenta) que fue muy popular entre los intelectuales europeos de finales del siglo XIX, a tal punto que varios pintores famosos crearon obras en las cuales se representa de forma estética a los bebedores de este licor.


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Autor: Susana Harringhton

Venezolana, profesora universitaria, amante de la literatura, orgullosa de sus raíces. Agradecida por los amigos que la vida y las letras le han regalado.

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