Zuncuán, talnete, taltuza…

Hoy recogemos algunas palabras que identifican a animales cuyos nombres comparten un origen común, pues provienen del náhuatl. 

Iniciamos con los insectos: entre las avispas existe una especie llamada zunteco, que es de color negro, mientras el zuncuán es una abeja de color rojo, es silvestre y fabrica sus panales debajo de la tierra, al igual que una especie denominada talnete. Otra característica que distingue al zuncuán es que se enreda en los cabellos de las personas, de allí que su etimología se puede traducir como “el que come cabello”.

Sacar a estos insectos del cabello es una tarea complicada, aunque no creo que se compare con la picada del jicote, avispa de cuerpo negro y abdomen amarillo cuyo aguijón causa heridas muy dolorosas. De la abeja pipiola, el Diccionario de la Lengua Española solo nos dice que es muy pequeña. Por su parte, el cuajicote es un tipo de abejón que construye su vivienda en el tronco de los árboles.

Seguimos con otros animales que viven debajo de la tierra, como el mamífero roedor llamado taltuza o tuza, que viene del tlalli, “tierra” y tozan, “topo”; y es que el hábitat define el nombre del animal, como en el caso de tlaconete, que es un caracol terrestre  y su etimología significa “hijo de la Tierra”.

Y si de sonidos se trata, chachalaca es un ave muy ruidosa, de allí que su origen remite a “hablar mucho” o “gorjear”. Algo similar ocurre con el conocido cenzontle, zenzontle, sensontle, zinzontle, sinsonte o sinzonte, cuya escritura también es diversa, aunque no se acerca al significado de “cuatrocientas voces” que surge del vocablo náhuatl centzuntli

En próximas entregas comentaremos más casos de palabras que pueden convertirse en valiosas jugadas por las particulares combinaciones que heredamos de la lengua náhuatl. 

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Author: Susana Harringhton

Venezolana, profesora universitaria, amante de la literatura, orgullosa de sus raíces. Agradecida por los amigos que la vida y las letras le han regalado.

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