Un ave rapiega o rapaz se distingue por su dieta carnívora, que obtiene gracias a que sus uñas y pico son robustos, encorvados y puntiagudos, lo cual resulta de gran ayuda para cazar. En este listado se incluyen algunas aves de rapiña menos conocidas.
Algunas se definen por su similitud u oposición a los rasgos de otras, tal es el caso del mochuelo y la miloca, que se parecen al búho; mientras que la corneja, chova o buaro también adopta el nombre de buharro como una forma despectiva.
Por su parte, el nuco y el autillo comparten características con la lechuza y el cerorrinco con el halcón. El gavilucho y el peuco se parecen al gavilán. El buitre también tiene semejanza con otras aves y una de ellas es el abanto, alimoche o guirre.
La alimentación de las aves que se dedican a rapiñar es diversa de acuerdo con su tamaño y destreza para capturar a sus presas: la valdivia come diversos reptiles, el dardabasí incluye en su dieta carne y sabandijas, la atahorma y la macagua también se sustentan en reptiles, mientras que la planga vive de la caza y eventualmente busca peces en las lagunas.
Finalmente, poner en práctica la rapacería o rapazada (en desuso) son características que demuestran la habilidad, capacidad de visión y fuerza de estas aves, razón por la cual son consideradas como un símbolo asociado al poder y la libertad, de allí que aparezcan en las banderas de varios países.
Palabras en Juego les invita a releer…


























