Una lluvia de palabras

La meteorología, ciencia que trata de la atmósfera y de los meteoros (en desuso, metéoros), nos inunda de términos que pueden resultar confusos. Hoy trataremos de disipar la nube de dudas que nos pueden presentar los escenarios del clima.

Para empezar, sabemos que la atmósfera es la capa de aire que rodea la Tierra… ¿y los meteoros? Es interesantísima la definición para esta palabra: “Fenómeno atmosférico, que puede ser aéreo, como los vientos, acuoso, como la lluvia o la nieve, luminoso, como el arco iris, el parhelio o la paraselene, y eléctrico, como el rayo y el fuego de Santelmo”. No confundir con meteorito: fragmento de un cuerpo celeste que cae sobre la Tierra o sobre un astro cualquiera.

Mientras tratamos de visualizar un parhelio y una paraselene (imágenes del Sol y de la Luna, respectivamente, reflejadas en las nubes y dispuestas simétricamente sobre un halo) o un fuego de Santelmo (una descarga luminiscente provocada por el campo eléctrico que deja una tormenta y que se ve en los mástiles de los barcos), vayamos con las palabras que más escuchamos en el pronóstico del clima.

Una tormenta es una perturbación atmosférica violenta acompañada de aparato eléctrico y viento fuerte, lluvia, nieve o granizo. La tempestad es una tormenta grande, especialmente marina, con vientos de extraordinaria fuerza. Otros sinónimos de tempestad son temporal y borrasca.

Huracán y tornado se refieren a lo mismo: ese viento impetuoso y temible que, a modo de torbellino, gira en grandes círculos, cuyo diámetro crece a medida que avanza. El ciclón puede ser un huracán o una borrasca y un tifón es un huracán o una columna de agua –también llamada manga– que se eleva desde el mar.

El monzón es un viento periódico que sopla en ciertos mares, particularmente en el océano Índico, unos meses en una dirección y otros en la opuesta. Un chiflón es un viento colado o una corriente muy sutil de aire; un vendaval es un viento fuerte que no llega a ser temporal declarado, y una ventisca es una borrasca de viento, o de viento y nieve, más frecuente en los puertos y montañas. El vocablo aironazo -de uso común en México- está aceptado por la máxima autoridad de nuestro idioma y se refiere al viento fuerte.

La precipitación es agua procedente de la atmósfera que se deposita sobre la superficie terrestre en forma de lluvia, granizada o nevada. Una nevisca es una nevada corta de copos menudos y la escarcha es el rocío de la noche congelado.

Un aguacero o chaparrón es una lluvia repentina, abundante, impetuosa y de poca duración, mientras que el chubasco es un aguacero con mucho viento.

Chispear es llover muy poco, cayendo sólo algunas gotas pequeñas, como en un rocío, que es una lluvia corta y pasajera. A la llovizna -lluvia menuda que cae blandamente- también se le llama chipichipi (en México, Guatemala y Honduras) y seresere (en Venezuela).

Concluyo esta lista con un dicho relacionado con lo impredecible que puede ser el clima en esta época: “Febrero loco; marzo, otro poco”… ¡Ánimo! Como dice otro refrán que nos presentó Itser González en este espacio: “Al mal tiempo, buena cara”.

Author: Norma Garza

Periodista mexicana. Admiradora de los genios, las mamás, los migrantes y los visionarios. Aficionada a las risas, las palabras amables, el cine y el karaoke.

5 thoughts on “Una lluvia de palabras

  1. Lindo e interesante artículo, quizás podría estar pensado para Selene Delgado, O tal vez, a una jugada de esas de último segundo por parte de Airan Pérez podríamos llamarle un Aironazo, jajaja.
    Ahora un poco más en serio, sería también interesante, buscar nombres de vientos, como el que acabo de recordar, viento ÁBREGO.

    Abrazos.

  2. ¡Muy interesante tema, Norma! Me sorprendió conocer tantas palabras relacionadas a la lluvia que desconocía. Al leerlo también recordé porque en algunas partes del mundo hay huracanes y en otras partes tifones y encontré este texto en una página de «National Geographic»: «Si nunca has vivido en Asia, te estarás preguntando qué se siente al experimentar un tifón. Pero si alguna vez has sobrevivido a un huracán o un ciclón, ya sabes la respuesta. Eso es porque huracanes, ciclones y tifones son el mismo fenómeno climático. Los científicos tan solo llaman a estas tormentas de manera distinta dependiendo del lugar donde ocurren. En el Atlántico y la parte norte del Pacífico, las tormentas se llaman “huracanes”, en honor a un dios del mal caribeño denominado «Hurrican». En el noroeste del Pacífico, las mismas tormentas potentes se denominan ‘tifones’ «. Regresando al tema, también está el uso de la palabra «lluvia» en sentido figurado como la «lluvia de ideas» en una junta de trabajo, o cuando alguien tiene muy mala suerte le «llueve sobre mojado». La lluvia también ha sido tema de inspiración de innumerables canciones o películas (o ambas) o en como «Cantando bajo la lluvia» (Singing in the Rain) y muchas otras en español, como la clásica de Armando Manzanero «Esta tarde vi llover». Termino con una palabra que significa todo lo contrario y que no es muy utilizada: «escampar» o dejar de llover. Te mando una «lluvia» de saludos y buenos deseos, Normita!

  3. Ciclón también es sinónimo de huracán y tormenta tropical. A los huracanes también se les llama meteoro

  4. Tan amable siempre, Profesor. Muchas gracias. Me alegra que te haya gustado y más tenerte entre nuestros lectores.

  5. Hermoso y didáctico texto. Qué rico es el vocabulario para precisar la variedad de fenómenos meteorológicos. Un abrazo, profesora Norma.

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