Meses prolíficos

Estando casi a tres meses de iniciada la cuarentena por causa de la pandemia global que ya todos conocemos, justo me he puesto a pensar en el mes de marzo, cuando comenzó la restricción que nos mantiene en casa.

Ese mes, marzo, es realmente prolífico en cuanto a términos que se asocian o derivan de él: primeramente tenemos el verbo marcear, que significa hacer el tiempo propio del mes de marzo, y si alguien está ejerciendo la acción de marcear, se convierte en un marceador o marceadora. Igualmente tenemos a marceño o marceña, cuando algo es propio del mes de marzo, como algunas cosechas, lo mismo ocurre con el término marcero o marcera. Sucede algo similar con marzal, que es perteneciente o relativo a ese mes, como el trigo marzal.

Asimismo, existe un exquisito vocablo que se refiere a un tributo o contribución que se pagaba en el mes de marzo, la marzadga, tenemos también la expresión marzante, referida al mozo que cantaba marzas y las marzas a su vez, son canciones populares en alabanza de la primavera, y coincidencialmente la primavera en el Hemisferio Norte comenzó este año exactamente el día 19 de marzo, a la par del inicio de la cuarentena.

Y ya que estamos hablando de un mes, sería descortés dejar por fuera a los demás (no vayamos a pecar de dar preferencia a alguno), habiendo varios otros que gozan de particularidades, como ocurre con septiembre y octubre a los cuales perfectamente podríamos sustraerles la p y la c respectivamente, sin que estemos defraudando al idioma de Cervantes, dejándolos semidesnudos, podemos dejarlos como setiembre y otubre, este último, término en desuso. Tenemos también que si algo es del mes de septiembre o setiembre, es septembrino o septembrina.

Del mes de mayo, tenemos la palabra maya -mes de la floración- y el verbo mayear, que es hacer el tiempo propio del mes de mayo. Si algo o alguien pertenece al mes de abril, eso es abrileño y si es del mes de diciembre (o deciembre, término desusado), pues ya sabemos que es decembrino.

El mes de agosto es muy prolífico, como marzo: tiene un verbo que nace directamente de él, agostar; y si es propio del mes, es algo agosteño o agostizo. Otros términos asociados con este mes serían: agostero, agostía, agostaderos, agostador, agostinas y agostamiento y van desde palabras referidas a la labranza de la tierra hasta las fiestas populares que se celebran en agosto en San Salvador, capital de El Salvador.

Ya para culminar, tenemos un mes muy especial y es el séptimo del año, especial porque es el único derivado de un nombre propio, julio (haciendo la salvedad de que agosto deriva del primer emperador romano Octavio Augusto), que además de ser una unidad de trabajo en física, se refiere directamente a Julio César, general y estadista romano del siglo I a. C., y cuando decimos que algo es juliano, nos referimos directamente a él. Baste acotar que el calendario juliano proviene de este notable personaje.

Artículo relacionado:

Ya se acabó el año

Author: Itser González

Orgullosamente venezolano. Ingeniero de profesión, sociólogo de corazón y juglar en construcción. Apasionado de la conducta humana y ciego amante de las palabras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *